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El manifiesto de Sísifo
-Cuando una persona dice te amo debería ser obligatorio quedarse; para decir que no, para mentar madres, para llorar, para callarse, o en el peor de los casos, decir te amo también.
-Quedan prohibidas las comedias de amor: Hugh Grant no existe, es un imaginario colectivo de mujeres solteronas.
-Hay personas que te duelen en diferentes partes del cuerpo. Los inocentes se duelen en el pecho. Los traidores en el vientre. Los vehementes duelen en la piel. Y en los ojos se duelen los que esperan. El amor verdadero se intercala entre los brazos y la caja toráxica. La acupuntura sólo sirve para atenuar los dolores.
-La enseñanza de Toy Story: Los amigos no son muñecas que se guarden en vitrinas. Y si te enamoraras, y si lo hicieras; las muñecas no deberían permanecer guardadas (nunca).
-Incluso el intelecto debe doblegarse, en algún punto, a José José. El triste y la Nave del olvido son himnos underground de media noche.
-Uno se acostumbra a enamorarse; pero el desamor siempre es nuevo.
-Para hacer oficial un corazón roto debe escucharse treinta y cinco veces sin interrupción All I need (o ponga aquí su canción favorita de Radiohead).
- Deben quedar desterrados del amor: los egoístas de su soledad, los que no devuelven las llamadas telefónicas, los que se sequen las lágrimas después de llorar en baños blanquísimos, los que miran por la ventana de un hotel con las explicaciones pudriéndose en la garganta. Los que abandonen la casa antes de que se derrumbe.
-Prisión perpetua a quien deje que las palabras se vacíen.
-Pena de muerte para un sólo caso: los cobardes. Los que no sepan mentir, los que, en la ruleta rusa, no se atrevan a gastar la única bala.